viernes, 17 de abril de 2009

En una obra de teatro, se recreó la historia del pueblo

«Por los caminos de mi pueblo» es una obra de creación colectiva, que aún se encuentra en construcción, pero que trata de pensarnos en perspectiva, a 100 años de la fundación de Sansinena, centenario que se cumplirá el 27 de marzo de 2009, señala un comunicado enviado a este diario por los organizadores. La fundación, la existencia, y la pregunta por la posibilidad de refundarnos desde el trabajo, la memoria, las ganas y la esperanza puesta en el abrazo de nuevas y viejas generaciones, están presentes en esta obra. Julio y Sebastián, legendarios encargados de la máquina del cine del pueblo, están preocupados. La gente está por llegar a ver la película, pero los rollos no aparecen, es así que buscando encuentran un rollo polvoriento, que dice 1909. Allí proyectarán en pantalla y tomará cuerpo en los vecinos, el remate de las tierras del pueblo, la llegada de los inmigrantes y el trabajo en el campo como motor de progreso de las familias.
LOS AÑOS
Luego encontrarán otro rollo de los años 50. Allí se proyectarán muchas familias que se fueron del pueblo a buscar mejores condiciones de vida en la Capital y que vuelven en tren a festejarle el cumpleaños a la abuela. Los reencuentros y las partidas de muchos, también hablan de nuestro pueblo. Julio divisa en un momento una señora, que viene en auto, es la viuda Agustina Luro de Sansinena. Allí imaginamos dos acontecimientos que nunca sucedieron: la visita de la viuda al pueblo en 1960, donde se pregunta por todo lo que le prometieron como ciudadana ilustre y no se cumplió: no hay profesionales en el pueblo, no hay teléfono, no hay hotel, y lo principal: no hay caminos dignos, no hay ruta. Allí divisa una manifestación que jamás existió: los pobladores reclamando por los caminos.
COLABORADORES
Finalmente, los niños del pueblo construyeron una escena que sólo representan ellos, y es la posibilidad de refundar el pueblo, a través de un juramento: que Sansinena exista depende de nosotros. Los vecinos que participan son: Elsie Chiatellino, Edith Bello, Daiana Capelo, Pedro Monasterio, Susana Sosa de Merlo, Juan Centioni, Beba Bilello, Osvaldo Fernández, Gustavo Dirassar, Darío Fernández, Mabel Mícoli, María Angélica Pastor, Raúl Ramos, Blanca Merlo, Celia A. de Figlioli, Marisa Muñoz, Miguel González, Carmen Figueroa, Sofía Bruvera, Daiana Ramos, Luciana Arruabarrena, Leonel Capelo, Micaela Muñoz, Tamara Muñoz, Lorena Sánchez, Alexis Bello, Agustina González, Josefina Arruabarrena, Marianela Salas, Karen Figueroa, Maira Tobares, Johana Bello, Natalia Pacífici, Betina Monasterio, Micaela Tobares, Matías Ordóñez, Lucas Omar Ordóñez, Alexander Cuoffignal, Soraya Acuña, M. Angeles Carrizo, Felipe de la Iglesia, Gustavo Fredes, Facundo Acosta, Nicolás Morales, Agustina Acosta y Victoria Ramos.El grupo Catarsis de González Moreno que acompaña este emprendimiento está compuesto por Doris Silva, Oscar Giménez, Marta Cuello, Marta Rivero, Nelson Capón, Manuel Martino y Nucha Fino.Coordinación local, Edith Bello, coordinación vocal, Doris Silva; coordinación general, María E. de la Iglesia. Agradecimientos: a todas las instituciones del pueblo, al Centro Recreativo Sansinena a familiares y amigos. Apoyan la Jefatura de Cultura de la Municipalidad de Rivadavia y Comedia de la provincia de Buenos Aires.
UN PUEBLO QUE NO TIENE RUTA
Los vecinos presentan su pueblo: “Somos 400 habitantes, nos encontramos en el noroeste de la Provincia, en Rivadavia. Como no podía ser de otra manera, nuestra principal actividad es la agropecuaria», dicen. «La gente con su trabajo y esfuerzo ha dado vida a muchas instituciones como el jardín de infantes, la escuela primaria y secundaria, la sala de primeros auxilios, la Cooperativa Eléctrica, dos clubes, Bomberos Voluntarios, Centro de Jubilados, casa de la cultura y delegación municipal. «El trabajo, la solidaridad, el saludo, la gente caminando por las calles libremente y las puertas abiertas, sin rejas ni mirillas, son nuestro cotidiano. Sin embargo nuestra principal problemática son los caminos de tierra: cuando llueve son intransitables. Para llegar a la ciudad cabecera (América), tenemos que hacer 35 km de tierra. La ruta es la deuda pendiente para no aislarnos, para estar comunicados con otras poblaciones y así poder vivir dignamente en este lugar”.

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