miércoles, 15 de abril de 2009

DE AMÉRICA A LA CASA BLANCA, SIN PASAR POR LA ROSADA

La Verdad Molesta // Escribe Aldo Ares - E.mail.: aldoares@hotmail.com


Entre las ventajas de internet está la de poder vivir en América y entrar en la Casa Blanca sin movernos de casa. Se lo debemos a Barck Obama, que eligió la transparencia para gobernar y quien quiera puede comunicarse, hacerle preguntas por este sistema revolucionario, al mismísimo Presidente de los Estados Unidos.
Es a su vez la constatación del contraste de la democracia americana, capaz de renacer de las cenizas, del abismo que la hundió un gobernante, conservador y pernicioso como Bush, al rostro más humano y progresista de Obama, que nos devuelve al arte de lo posible.
Internet ayudó a colocar a un Presidente negro en la Casa Blanca contra pronóstico. La lógica indicaba que Hilary Clinton sería la primera mujer Presidente americana de la historia, aupada por su apellido, por su demostrada experiencia, y por todos los resortes del establissment yanqui.
Las nuevas tecnologías permitieron dar un vuelco a lo que parecía irremediable y, sobremanera, al goteo de la financiación hormiguita de pequeños aportes de la gente de a pie, que no tienen nada, pero que decidieron cambiar el mundo con su granito de arena.
El retorno de esos céntimos de dólares de los menos pudientes, ya se está haciendo notar en la transformación de un sistema de salud mezquino por uno más público y universal, por un cambio en el sistema educativo, por una nueva dirección en las energías renovables, en la diplomacia inteligente en deshacer entuertos contra natura de la era Bush.

NUESTRAS TRANQUERAS Y CERROJOS

Lástima que esa corriente de aire fresco, esa brisa de renovación política, no se cuele por las rendijas de la Casa Rosada de la misma forma. Lejos, muy lejos, están nuestros gobernantes de escuchar el clamor de la calle. Sus métodos del siglo XIX han colocado muros infranqueables entre la política argentina y los ciudadanos argentinos. ¿Cuántas décadas más debemos soportar nuestro anacronismo, nuestras tranqueras y cerrojos de la renovación política?
Por eso no debemos descartar el uso adecuado de internet, entre todos los argentinos, para despegarnos de la miopía de nuestros dirigentes, del uso inadecuado que hacen de sus funciones, de su terquedad interesada de mantenernos en el autoritarismo de siglos ya consumidos.

DE ANDAR POR CASA

Gracias a este “milagroso aparatito” puedo comunicarme con todos ustedes en el salón de vuestras casas, en la tumbona de vuestros jardines o donde mejor les cuadre la lectura, desde mi residencia madrileña de la madre patria. Y el lector también se puede comunicar conmigo y expresar lo que piensa, lo que siente. Esto es grandioso, es como vernos todos los días, sentir el contacto, incluso provoca amistades y afinidades otrora imposibles.
Me hace gracia cuando algún amigo o familiar se afana por contarme alguna novedad del país, como si se tratara de una primicia, cuando hablamos por teléfono. Acepto sus informaciones por piedad, para no decepcionarlos, pero ya estaba enterado varias horas antes que ellos. (El “aparatito” es mi mejor cómplice, me alcahuetea todo en el mismo momento que se produce) Y acto seguido yo les comento otras tantas noticias locales que no tenían ni la más remota idea que existían.

EL FUTURO ¿EXISTE?

El sistema del “aparatito” me hace ser optimista de cara a nuestro futuro, con un ojo en el retrovisor de la experiencia americana. Un optimismo necesario para cambiar nuestra decadencia por esperanza de cambio real. Necesario para derribar fronteras políticas, mentes obsoletas y un sistema de castas tribales instalado en los aparatos de la “vieja política” que nos ha condenado al ostracismo.
Internet nos debe ayudar a abrir los ojos a todos los argentinos, para levantar una marea humana contra los corruptos que destruyen el porvenir de nuestra juventud, para tomar conciencia de la gravedad de esa delincuencia, para acorralarlos y encarcelarlos.
Debemos apostar por “el conocimiento”, por la competitividad, por erradicar la ignorancia, como camino para recuperar los valores que nos legaron nuestros próceres fundadores.

LA FELICIDAD DE LA MENTIRA

No nos sirve la memoria de un día, ni la felicidad de la mentira, a que nos somete el gobierno actual, un gobierno que martiriza, a los que les votan, con la pobreza crónica.
Inducido por la curiosidad del “aparatito”, hace unos meses, me llegué hasta las frías y desérticas calles de Calafate, que calman su sed en el Lago Argentino, donde sus habitantes tienen “miedo” de hablar del dictador, de sus negociados, de sus testaferros, de su hotel Los Sauces construido en tierras fiscales, de los 20.000 metros de terrenos militares adjudicados “por decreto”, sin concurso público, al matrimonio de La Rosada por 7 pesos metro. El affaire quedó “lavado” con un “pase”…de gol a los chilenos por 2,4 millones de dólares, mientras 3.000 trabajadores, primeros solicitantes, fueron ignorados. A mi regreso a Buenos Aires, en el avión, pude sentir en el cogote el aliento estepario de los mercenarios del poder.
Por cierto, los glaciares, un espectáculo mundial que ningún argentino debe morirse sin visitarlos, siempre y cuando no mueran antes ellos por la guillotina de la Presidente Cristina que se negó a protegerlos por ley, vaya a saber a cuenta de qué oscuros intereses particulares, agazapados en el baúl de los engaños. Dicen que la “Presi” es un blanco perfecto en la nieve, porque tiene el alma y la conciencia negra.
Humor aparte, con el adelanto de las elecciones, y a falta de previsibilidad democrática, es posible romper cadenas de la férrea dictadura con el campo hasta ayer mismo vigentes, bajarse de las retenciones del trigo y maíz (porque no hay nada que exportar) y rebajar al 27 % las de soja con tal de arañar unos votos. Ya no importa todo el año perdido, y destruido, en una pelea insensata que devastó la economía y el bolsillo de los de siempre.
Por eso insisto, como la pelambre de nuestros dirigentes y los oxidados aparatos partidarios no van a cambiar de un día para otro, estamos obligados a armar una nueva y fresca democracia, transparente y competitiva, desde el “aparatito milagroso” si deseamos, de verdad, dar un golpe de timón a nuestro rumbo errático y traumático.
No dejemos para mañana lo que podemos empezar hoy.

No hay comentarios.: